NOTICIAS DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN

La ocupación “Músico de Bandas, en las especialidades de Instrumentos de Viento y Percusión” fue evaluada por el Sistema Plurinacional de Certificación de Competencias, del Ministerio de Educación, Deportes y Culturas; actividad que contó con la participación de 356 postulantes (14 mujeres y 342 varones), provenientes de las ciudades de La Paz y El Alto.

 

 

La evaluación tuvo tres momentos de desarrollo: la primera parte consistió en un diálogo que hizo referencia a los conocimientos teóricos propios de la especialidad; la segunda, fue en una demostración individual del dominio del instrumento musical; y el tercer momento consistió en una interpretación musical de cortesía en grupo, donde los músicos compartieron su alegría de ser cultores de este arte.

 

 

La evaluación estuvo llena de música, entusiasmo y nerviosismo para los postulantes, quienes manifestaron su alegría de interpretar música con sus colegas luego de varios meses de no poder hacerlo, debido a las medidas de bioseguridad impuestas por la Pandemia del COVID-19.

 

 

El músico de banda tiene una amplia presencia en todo el territorio boliviano, porque cada región de Bolivia tiene una diversidad de bandas musicales; desde aquellas denominadas “livianas” hasta las “pesadas”.

La magnitud de su fuerza y presencia se evidencia en el Festival de Bandas que anualmente se realiza en la ciudad de Oruro, previo al Carnaval; actividad donde se reúnen más de cinco mil músicos para interpretar una selección de melodías, como anuncio de la llegada de los días festivos.

 

 

Momentos inolvidables se registran en los carnavales de Oruro y de Santa Cruz, en las festividades de la Virgen de Urkupiña y del Señor del Gran Poder, por citar algunos ejemplos. Asimismo, durante el año participan en diversas actividades en toda Bolivia y en países vecinos: entradas folklóricas, procesiones religiosas, actos cívicos y acompañamiento en funerales.

 

Sin embargo, esta ocupación es infravalorada en diversos espacios sociales y culturales, por diferentes motivos. Con la certificación de competencias ocupacionales, se espera que estas personas tengan mayores y mejores posibilidades laborales y formativas.

En los siguientes testimonios, nuestros entrevistados nos comparten valiosos puntos de vista acerca de la realidad de ser músico de banda:

 

“La música es parte infinita de la vida…”: Zenobio Patzi Martínez, evaluador

 

 

He sido director de la banda del Comando Departamental La Paz de la Policía Boliviana. La música es parte infinita de la vida, sin ella no podemos vivir; no tiene fronteras y con ella se puede llegar bastante lejos.

Uno puede ser un buen maestro; pero si no tiene un documento que le avale, en ningún lugar le van a convalidar sus conocimientos y experiencia.     

 

En esta evaluación veo mucha gente joven muy buena en la parte musical. Les felicito a los que han participado de esta evaluación y desearles mucha suerte.

Felicito al Ministerio de Educación, Deportes y Culturas que está incentivando este tipo de acciones, porque esto sirve a las personas para que sigan superándose en el campo musical.

 

“Nosotras tocamos nuestros instrumentos con toda nuestra alma…”: Luz Marina Catari Gutiérrez, 21 años, clarinetista y saxofonista

 

 

Aquí en Bolivia se dice: “Cuando eres músico, no eres nada…”; y no tenemos reconocimiento. Entonces, con este certificado hacemos reconocer y avalar todos nuestros años de dedicación.           

Hasta hace poco, en las bandas no había chicas, por eso me costó mucho. Por ser mujer, muchas veces me decían que no podría alcanzar volumen fuerte con mi instrumento; sin embargo, mis papás y mis instructores me dieron ánimos y sigo en la música.

 

Yo comencé la música en Primaria con la tarka. Mi interés era de ingresar a una orquesta; pero una tarde fui a tocar con mi saxofón a una banda y a partir de ahí me he adaptado al clarinete y saxofón.

Con mis compañeras de la Banda Nuestra Señora de La Paz queremos hacer proyectos y tocar en otros grupos femeninos. Nuestra propuesta tiene la finalidad de ayudar a que más chicas se expresen y no tengan miedo de seguir adelante. Lo mejor de todo es que nosotras tocamos nuestros instrumentos con toda nuestra alma.

Ahora, luego del examen me siento bien y todo mi sacrificio de tantos años ha dado fruto: la partida de labios, asolearme todos los días y practicar la embocadura en el clarinete, todo eso valió la pena.

 

“Cuando conformamos una nueva banda, es como conformar una nueva familia…”: Néstor Martín Alberto Rojas, trompetista

 

 

Desde hace 10 años soy músico y pertenezco a la Banda Proyección San Pedro. Esta certificación de competencias significa para mí una revalorización del músico de banda, porque en Bolivia el músico no tiene el valor como en otros países. Por eso estamos aquí, para ser evaluados y ser reconocidos por las personas; y sepan que el músico que están contratando es preparado y cualificado. 

Para esta evaluación, cada uno de nosotros hemos preparado, repasado y practicado nuestro instrumento durante varias semanas; y así estar a la altura de los requerimientos.

 

Mi experiencia musical comenzó desde el colegio, cuando el profesor de música nos hacía interpretar instrumentos musicales autóctonos; posteriormente ingresé a la banda del colegio. Cuando salí bachiller, mi tío me regaló una trompeta y me dijo: “Si quieres lo vendes y tendrás platita; y si quieres lo guardas, aprendes y tendrás más platita”.

Con el tiempo he aprendido a leer las partituras, mejorar mi técnica, mi digitación a conocer otro tipo de ritmos. Me he esforzado bastante y he llegado a tocar inclusive en orquesta y también en mariachis. Por eso, cuando conformamos una nueva banda, es como conformar una nueva familia.

 

“Los platillos contagian las emociones a los músicos…”: Juana Mullisaca Mamani, 25 años, platilllera

 

 

Esta evaluación es para superarme más y obtener un certificado que me oriente hacia una profesión y obtener reconocimiento. En esta evaluación al principio estuve nerviosa; afortunadamente todo resultó bien.  

No he visto que existan lugares donde se pueda aprender a tocar los platillos, cosa que no ocurre con otros instrumentos. Lo más próximo es la batería donde se puede estudiar este instrumento.

 

Los platillos contagian las emociones a los músicos, son la cara de la banda y, sí o sí, le dan un sabor y ritmo; deben ayudar a tener más fuerza y contagiar la alegría a todos. Si no hay platillos la banda puede quedar muy apagada.

Inicialmente estuve inclinada al clarinete; pero desde hace ocho años interpreto los platillos, porque yo veía videos y me gustaba cómo bailaban y cómo tocaban.

Varias personas, a quienes llamo maestros, me han ayudado bastante. Ellos me indicaban cómo tocar y seguir los ritmos; y cómo hacer los pasos de baile. La coreografía es muy importante, porque a partir de ello uno guía y permite generar emociones.

 

“La música se ha vuelto parte de mí…”: Andy Gabriel Chura Acarapi, 24 años, barítono

 

 

Tantos años estoy tocando que la música se ha vuelto parte de mí. Ser músico para mí significa alegrar a las personas y hacer que ellos se diviertan. La música es el alma de la fiesta; por eso, los músicos llevamos alegría a los acontecimientos.

 

Esta evaluación me ha motivado para demostrar que los músicos también tenemos conocimientos. El certificado de competencias fortalecerá nuestro curriculum vitae. Este certificado me servirá bastante porque en varios trabajos solicitan documentos y ahí estará mi respaldo. Es muy valioso esto porque ahí se consignará la experiencia que tenemos como músicos. 

Yo comencé tocando en la banda de mi colegio y como músico llevo ocho años;  con el instrumento barítono, cinco años